CAGLIOSTRO EN SILICON VALLEY
Lo que veo, lo que siento, cuando soy feliz sé que son.... espejismos. Artificios de conmiseración que abandono a merced de la rutina, a los que el bullicio disgrega sin que a nadie le preocupe en absoluto su suerte.
Un espía, un esclavo, un prisionero esperando la caída de una estrella de silicio que viene a rescatarlo y que, sólo para iluminar a unos cuantos bobos como él, lleva siglos y siglos atravesando el infinito, épocas enteras renovando su luz con los fuegos de San Telmo de los huesos de los santos y atemperando sus ímpetus con la tibieza de los corazones rotos que los brujos les van extirpando a las aves.
Sé que lo que veo, lo que siento cuando soy feliz es sólo un truco; sé que es como una de esas cajas brillantes, con una chica dentro, que traspasan los sables. Como una de esas otras cajas que se sierran, con una chica dentro. Nunca brota la sangre, el pánico no cunde tampoco, y la chica siempre sonríe cuando el número termina. Pero dentro de la caja ella ha pensado -lo hace a menudo- que todo aquello no estaba bien, que carecía de sentido, que era estúpido mostrarles a los niños como la torturaban, que tener por costumbre vivir, morir y resucitar dentro de una caja era una completa vergüenza.
En cada función, todos esos pensamientos suyos, volatilizados, se abren paso entre los espectadores, penetran en los vestidos que llevan puestos y hasta en alguna que otra boca abierta... y, sin embargo, la gente no llora, jamás se indigna; no percibe nada de eso -tan humano- que mortifica a la muchacha. Aplauden, eso sí, impresionados, cada vez que ella sale sonriente, indemne, arcangélica, del sarcófago púrpura. Y es habitual que alguno comente con entusiasmo que tiene un tipo muy bonito. Eso sí.
Trucos. Sólo trucos. Valen sólo los trucos. Componendas inmemoriales provistas del supremo don de atribuir a los dioses la razón y la magnanimidad. Cachivaches que poseen la gracia de salvarnos.
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PARA LEER: El Mar (JOHN BANVILLE)
PARA ESCUCHAR: Several Arrows Later (MATT POND PA)
7 comentarios
Y cuando eres desdichado, ¿ves mejor, sin espejismos? Eso es un truco del Diablo, ése cuya cifra lleva Ariadna.
Todos conoceis, querido letraheridos, ese famoso inicio novelesco: "Todas las familias felices se parecen, en cambio..." En realidad los que se parecen a través de todas las épocas son los jóvenes, en La Gregia del siglo V (a. C.) o en la España actual: toscos y sin hacer. En cambio, los viejos, si no se les pone esa cara de miedo con esos párpados acuosos, enrojecidos y sin pestañas, son todos distintos. Y es que la embriología y el desarrollo no se detienen hasta la muerte. Cuando yo era joven y tosco, sin hacer, el olor que más me gustaba era el del linimento y el cuero bateado de los gimnasios de barrio. Como boxeador amateur llegué a combatir a tres asaltos en los super welter, 1.80 cm. y 70 kilos, mi brazo izquierdo, un látigo; el derecho, un martillo de herrero, pero era tan presumido que no permití que me rompieran el tabique de la nariz. Muchos años después, en un altercado tonto de tráfico, un tipo salió de un coche y me lanzó dos torpes puñadas, más que puñetazos, que esquive con giros limpios del cuello y la cabeza, luego le apoye mi mano izquierda abierta en la cara y le dije: "¿De verdad quieres comenzar esta pelea?" Me sentí orgulloso de mi crecimiento, aunque estropee los estereotipos de matón que tanto le agradan a Vanbrugh en mí. Shakespeare murió a los 52 años (imprescindible la biografia de Anthony Burguess, el de La naranja mecánica y la mucho mejor Poderes terrenales). Yo,ahora si doy no más de diez pasos desde mi butaca de lectura puedo tocar mis higos (ya se han pasado), mis aceitunas (están ahora), mis granadas (también), la hierbabuena, la hierbaluisa, la albahaca, el perejil y el laurel...
Si andais por Madrid no os perdais para ver la exposición del Prado de Patinir y el enrojecimiento de las elegantes hojas de la nandica (bambú sagrado) del jardín Botánico y del Parque del Oeste (feudo de Vanbrugh)
Ariadna, no te va nada un médico, en todo caso un jardinero o un verdadero cazador (no los que se disfrazan de fuerzas especiales en Bosnia, sino los que siguen rastros y hacen aguardos) o mejor, una combinación de los dos.
Ves, Julián: soy feliz y sin embargo veo.
Hola!
Al final va a ser eso. La felicidad es un sentimiento y, como todos los sentimientos, algo absolutamente subjetivo. Nos reconoceremos felices cuando tengamos la íntima percepción de serlo. E infelices cuando tengamos la íntima percepción de serlo.
Y como a lo largo de nuestra existencia habrá habido situaciones, que, siendo básicamente idénticas, nos hayan deparado ventura o desventura según el cariz de nuestro estado de ánimo, es por lo que aludo en el post al espejismo de la felicidad. Un placer que existe básicamente en nuestra mente tan solo.
A la chica la parten por la mitad todos los días. Y todos los días se vuelve a recomponer su cuerpo. Resucita. Pero es de mentira, claro.
Cománme bien este puente y traten de ser seductores con los/las que se lo merezcan. ¡Diviértanse!.
Tu también, muchachote
Vanbrugh debe estar ya huído, porque me extraña que no comparezca, y eso que le he buscado un trabajillo extra en malherido con una hermosa mujer
Bluff, la felicidad no existe en nuestra mente "tan solo": existe en nuestra mente, "nada menos". ¿En qué otro lugar querrías que existiera, infeliz? ¿En qué otro lugar crees que puede suceder nada que verdaderamente nos importe?
Lansky, no me estropeas ningún estereotipo tuyo de matón, en todo caso me lo matizas y me lo perfeccionas, que es todo lo contrario de estropeármelo. Y además, no se trata de ningún estereotipo, es simplemente la imagen que vamos haciéndonos unos de otros a través de lo que aquí dejamos ver. Nunca te he tenido por un matón estereotipado, sino por uno ilustrado y pedagógico ("Destruir instruyendo", podría ser tu lema), muy lejano de cualquier estereotipo. Yo, con matones vulgares, no me trato.
En cuanto a tu amiga Emma, puedes enseñarle ortografía tú mismo, en los ratos que os dejen libres otras actividades. Discúlpame con ella, pero ando mal de tiempo y, además, no me gusta compartir las alumnas.
Buen fin de semana a todos.
He estado mirando "Emmaskarada" y no me parece que Emma necesite clases de nada, más bien podría dármelas ella a mí, si eso que evidentemente ella sabe hacer y yo no pudiera enseñarse. Un cuento cojonudo, muy recomendable
Emaskarada mola, y escribe muy bien. (No pensaba compartirla contigo, Vanbrugh; sólo contratarte)
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